COLORES SECUNDARIOS
COLORES SECUNDARIOS
Los colores secundarios son tonalidades perceptivas de color, que se obtienen mezclando a partes iguales los colores primarios, de dos en dos. Los colores secundarios son un modelo idealizado, plenamente dependiente de la fuente que represente el color, de la naturaleza del material que lo genere y de las características subjetivas de la percepción visual.
MODELOS DE COLOR:
En una sustancia que no emita luz (pigmento), la luz blanca incide del ambiente hacia el pigmento, el cual absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras, dando como resultado el color aparente de la sustancia. Si se mezclan tintes de tal manera que se absorban todas las longitudes de onda, el resultado será el negro. Este modelo de representación de color se conoce como modelo sustractivo, ya que el pigmento sustrae longitudes de onda para generar el color. Si, en vez de ello, se utilizan fuentes de luz de color, cada color de luz contiene una mezcla de longitudes de onda, las cuales son percibidas por el ojo como información de color; la mezcla de todas las longitudes de onda, al contrario que en el modelo sustractivo, da como resultado el blanco. Este modelo, consistente en la adición de longitudes de onda para obtener colores, se conoce como modelo aditivo de color.
Colores secundarios según el modelo de color sustractivo (cian, magenta y amarillo)
- magenta + amarillo = rojo
- amarillo + cian = verde
- cian + magenta = azul
- cian + magenta + amarillo = negro
Colores secundarios según el modelo de color aditivo (rojo, verde y azul
- rojo + verde = amarillo
- rojo + azul = magenta
- verde + azul = cian
HISTORIA DE LA TEORÍA DEL COLOR:
La idea de la mezcla de colores existía desde la antigua Grecia; sin embargo, la teoría de la existencia de colores primarios y sus derivados fue desarrollada por Isaac Newton y publicada en su libro Opticks de 1704. Newton planteaba que -al igual que las notas musicales- existían 7 colores básicos en la luz, dándole mayor importancia a los tonos que más resaltaban en el espectro de un prisma, e idealizando el modelo sin tener en cuenta que en el fenómeno de la dispersión de la luz existe una gradación tonal, correspondiente a una distribución uniforme de rangos de frecuencia.
Posteriormente, la Escuela Francesa de pintura en el siglo XVIII, apoyada en el modelo -más romántico que científico- estudiado por Johann Wolfgang von Goethe y descrita en su libro Teoría de los colores de 1810, creó el Modelo RYB. Para Goethe, los colores debían representar las sensaciones básicas, y por ello representó una carta de seis colores, entre primarios y secundarios. Este modelo, a pesar de ser totalmente inexacto y anticuado, se aplica aún -por tradición- en las escuelas de artes visuales y en el diseño gráfico.
Posteriormente, tras el desarrollo del impresionismo en el siglo XIX, las investigaciones sobre la naturaleza ondulatoria de la luz y la percepción visual humana, estudiados durante el siglo XIX y XX, se encontraron las pistas para determinar con mayor precisión un grupo más cercano al ideal de colores primarios, encontrando que en la mezcla sustractiva el azul y el rojo son aproximaciones bastante imprecisas, puesto que éstos pueden obtenerse a través de la mezcla de varios tintes. De esta manera, el cian se determinó como sustituto para el azul, y el magenta reemplazando al rojo, dando origen al modelo de síntesis sustractiva de color actual.
Este modelo fue rápidamente adoptado por la industria, la cual sigue aprovechándolo para todas las técnicas que exijan representación de color, entre las cuales figuran la televisión, la fotografía, la impresión, litografía offset y en general la industria de las artes gráficas; por razones prácticas (entre las cuales figura la economía de tintas) se añade el pigmento negro, llegando al modelo de color CMYK. Este modelo permite obtener un violeta más puro y una gama de tonos de verde más completa que el que permite obtener el modelo RYB.
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